11/08/2026 7 min
Un sismo fuerte no avisa. Puede ocurrir en plena comida, en el ascensor camino a la oficina o mientras haces las compras del fin de semana. Y en esos primeros segundos no hay mucho tiempo para pensar: solemos reaccionar con lo que ya sabemos. Por eso, si vives en un país sísmico es importante que tengas claro, desde antes, qué hacer según el lugar en el que te encuentres. Aquí te lo contamos con calma, para que la próxima vez que la tierra se mueva sepas cómo actuar.
Los primeros segundos: agáchate, cúbrete y agárrate
Antes de pensar en salir corriendo, lo más importante es protegerte de aquello que pueda caer. Muchas de las lesiones durante un sismo pueden producirse por vidrios rotos, muebles que se vuelcan u objetos que se desprenden. Por eso, el Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) promueve en cada simulacro nacional una misma acción de tres pasos: agáchate, cúbrete y agárrate.
Agáchate antes de que el movimiento pueda hacerte perder el equilibrio. Cúbrete la cabeza y el cuello y, si puedes, colócate debajo de una mesa firme o junto a una estructura resistente. Luego, agárrate de ese punto de apoyo hasta que el movimiento termine por completo, porque mientras el suelo se mueve, aquello que te protege también puede hacerlo.
Durante esos segundos, mantente alejado de ventanas, espejos, mamparas, lámparas y repisas altas. Las llamadas zonas seguras se encuentran en los puntos donde la estructura ofrece mayor resistencia, como cerca de columnas y muros de concreto o en la intersección de columnas y vigas. Esos son los espacios que conviene identificar con anticipación.
Si estás en casa
En casa tienes una ventaja: conoces mejor el espacio y puedes prepararlo con anticipación. Identifica desde ahora, con calma y buena iluminación, cuáles son las zonas seguras de cada ambiente y cuál es la ruta de salida más despejada. Es importante que toda la familia las conozca, incluidos los niños.
Cuando empiece a temblar, ubícate en una zona segura interna y protégete la cabeza. Mantente lejos de ventanas, del refrigerador, de estantes y de cualquier mueble u objeto que pueda caer sobre ti. Si vives en planta baja o primeros pisos y tienes una salida rápida hacia un espacio abierto y seguro, puedes evacuar; si estás en pisos superiores, lo más seguro es permanecer en tu zona segura hasta que el movimiento termine, incluso algunos rescatistas sugieren evacuar a la azotea. Solo si existe riesgo inminente de colapso y dispones de una ruta segura, evacúa sin espera. Eso sí, nunca uses el ascensor.
Cuando el sismo haya terminado, actúa con orden. Corta la llave general de la electricidad y verifica que no haya una fuga de gas, siempre que puedas hacerlo sin exponerte a ningún riesgo. Luego, evacúa hacia el punto de encuentro que hayas acordado con tu familia. Tener una mochila de emergencia y un plan familiar a la mano puede ayudarte a enfrentar esos minutos con mayor claridad.
Si estás en un edificio
En un edificio, la mejor decisión depende del piso en el que te encuentres. Aquí es importante actuar con cuidado para no exponerte innecesariamente. La recomendación del Indeci es clara: si estás en el primer piso y muy cerca de una salida, evacúa de inmediato hacia una zona segura externa. Pero si te encuentras en pisos superiores, no intentes bajar mientras el edificio todavía está en movimiento.
“Ya desde el segundo piso, pensar en bajar por las escaleras durante el movimiento es muy complicado”, advierte Catherine Palacios, subdirectora de Preparación del Indeci. Intentar correr por unas escaleras que se están moviendo aumenta el riesgo de sufrir una caída o una lesión. Lo recomendable es dirigirte a la zona segura interna del piso, cerca de columnas, muros estructurales o el núcleo de las escaleras de concreto, y permanecer ahí, protegido, hasta que el movimiento se detenga. Así como en casa, solo si existe riesgo inminente de colapso y dispones de una ruta segura, evacúa sin espera.
Cuando todo haya terminado, evacúa por las escaleras, nunca por el ascensor, y recuerda las cuatro reglas de oro: no corras, no grites, no empujes y no regreses. Este último punto es especialmente importante. Como recuerda Catherine Palacios, “no sabemos cómo ha quedado la estructura del edificio”, por lo que no conviene volver a entrar por ningún objeto, ni por el celular ni por documentos, hasta que un especialista confirme que hacerlo es seguro.
Si estás en un centro comercial
Un centro comercial tiene un reto adicional: muchas personas en un mismo espacio, techos altos, vitrinas y la reacción natural de querer salir todos al mismo tiempo. Por eso, lo primero es conservar la calma y evitar actuar por impulso.
Aléjate de inmediato de ventanales y mamparas de vidrio, anaqueles cargados de productos, paneles publicitarios y cualquier elemento colgante que pueda desprenderse. No uses las escaleras eléctricas ni los ascensores mientras dure el movimiento. Busca las zonas seguras señalizadas y protégete la cabeza cerca de una columna.
Cuando el movimiento termine, sigue las indicaciones del personal de seguridad y de las brigadas de emergencia, que están preparados para orientar una evacuación ordenada. Sal caminando hacia espacios abiertos y mantente alejado de edificaciones grandes. La recomendación de especialistas en prevención de desastres, como los del Predes, es sencilla pero útil: cada vez que entres a una galería o centro comercial, dedica unos segundos a ubicar sus zonas seguras. Ese pequeño hábito puede marcar la diferencia en una emergencia.
Cuando el movimiento termina, la calma sigue siendo tu mejor aliada
Después del susto, todavía hay algunas cosas importantes por hacer. Reúnete con tu familia o las personas que te acompañan en el punto de encuentro, revisa si alguien necesita ayuda y mantente atento a posibles réplicas.
Evita usar el teléfono para llamadas que no sean urgentes. Mantén las líneas disponibles para emergencias y, siempre que sea posible, comunícate mediante mensajes. Y, sobre todo, no regreses a un edificio que haya resultado afectado hasta que se confirme que es seguro hacerlo.
Prepararte no significa vivir con miedo. Al contrario: significa saber cómo actuar cuando realmente lo necesitas.
Prepararte también es cuidar lo que más quieres, y en eso te acompaña Mapfre
Saber qué hacer durante esos primeros segundos puede ayudarte a protegerte y cuidar a quienes están contigo. Pero también hay una tranquilidad que puedes preparar desde antes: saber que, si un sismo afecta tu hogar o tu salud, tendrás respaldo para afrontar lo que venga después.
El Seguro de Hogar de Mapfre está pensado para acompañarte si un evento como este afecta tu vivienda, ayudando a que el proceso de recuperación no recaiga únicamente sobre ti. Y el Seguro de Salud te brinda respaldo para acceder a atención cuando más la necesitas.
Porque prepararte, protegerte y saber que cuentas con alguien que puede acompañarte forman parte de una misma idea: cuidar lo que te importa, también cuando la tierra se mueve.
Fuentes: Recomendaciones oficiales del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci) y del Centro de Estudios y Prevención de Desastres (Predes).




