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¿Cómo balancear las comidas de los niños en verano?

¿Cómo balancear las comidas de los niños en verano?

¿Cómo balancear las comidas de los niños en verano?

Hay muchos aspectos por los cuales es necesario balancear y adaptar la alimentación de los niños durante el verano. De acuerdo con la nutricionista Maria Claude Couture, en épocas calurosas, el clima sofocante hace los pequeños sufran cambios en su apetito. A esto se le suma las vacaciones del colegio, cuando los niños tienen más tiempo libre, duermen o se acuestan más tarde.
Estos cambios de horario bruscos pueden influir y cambiar las rutinas o las horas del desayuno, almuerzo y cena, lo que debe ser controlado para evitar consecuencias negativas.  Además, “en las vacaciones los pequeños suelen gastar más energías con cursos de verano, juegos, paseos o actividades físicas, por lo que requieren más y mejores nutrientes”.

Estos consejos te ayudarán a balancear correctamente su alimentación para mantenerlos con una buena salud.

1. El desayuno debe incluir cereales, fruta, lácteos y si es posible proteínas, como un pan con jamón. Los niños suelen jugar y realizar más actividades durante el verano, por lo que es importante potenciar la comida más importante del día: el desayuno.

2. Balancea todas las comidas incluyendo líquidos. Para mantener una correcta hidratación, asegúrate de que el niño tome 2 litros de agua al día o más, dependiendo de sus actividades. El líquido también puede venir en frutas o zumos.
"Además, es importante aumentar el consumo de frutas y verduras, por sobre las carnes y sustitutos, reduciendo también las grasas y las golosinas o comida chatarra que los niños puedan pedir”, indica Couture. La experta asegura que la hidratación también se gana en el consumo de vegetales. 

3. Meriendas refrescantes: El calor a veces reduce el apetito del menor. “Lo mejor es cocinar platos refrescantes como ensaladas, ceviches, verduras, postres a base de frutas frescas o preparaciones frías como la causa rellena”, de este modo se inculca una correcta alimentación al pequeño de forma agradable.

4. Coman en familia: La llegada del verano muchas veces significa relajo y las rutinas establecidas durante el año se olvidan. Desayunar y cenar juntos, en familia, es buena idea para acostumbrarlos a un horario fijo y que los malos hábitos no causen problemas estomacales. 

5. Con mayor actividad física, es común que los niños sufran de disminución de glucosa y requieran más energía. Acompaña las 3 comidas principales del día con 2 o 3 bocadillos saludables, como un sándwich con lechuga, tomate, pollo o atún, ensalada de frutas y postres como arroz con leche. “El propósito es suplir la energía que necesitan sin recurrir a los antojos que los niños piden en primera instancia, que mayormente son dulces de las tiendas”, indica la nutricionista. 

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